De fiesta: Celebraciones tradicionales en Chiapas de Raúl Ortega

De fiesta: Celebraciones tradicionales en Chiapas


Raúl Ortega se empeñó en retratar el alma de la celebración y costumbres que proyectan las celebraciones en Chiapas, antes de que estas se perdieran, pero para ello tuvo que primero cambiar, no solo su ritmo de trabajo, sino también la manera en la se relacionaba con lo que fotografiaba, llevándole incluso al punto en el que tenía que respetar la decían de no hacer fotografías, pese a la obvia frustración que con ello venía, al presenciar tan maravillosas y únicas imágenes. Su renuncia a La Jornada, lejos de ser un acontecimiento perjudicial, fue el primer paso que le garantizaría el cambiar el enfoque a la tarea fotográfica. Lejos del ritmo al que se mueve el periódico, que por lo general es apresurado, peligroso y circunstancial. Para su obra, al tomarse el tiempo para empatizar con los demás, acabó descubriendo algo del mismo en ellos. Algo excepcional que le permitió seguir pese al rechazo. Antes de entrar de lleno a documentar la fiesta, tuvo que realizar varias acciones previas. Primero se informó y estudió, no solo por libros o cualquier otro tipo de escritos, sino también de dialogar con la gente. Realizo catálogos de cada una de las fiestas que se realizarían en cada región Chiapas, y también comenzó a pedir permisos a los consejos de fiesta, autoridades, los viejos de los pueblos, presidentes municipales, y las iglesias, tarea que no es nada fácil, ya que el tiempo dé respuesta suele ser largo y si no obtienes autorización de alguno de ellos, es difícil continuar con el siguiente. El rechazo que sufrió el fotógrafo es solo una respuesta a años de maltrato a los pueblos indígenas, al ser solo utilizados para el discurso político en turno, y el ser víctimas de promesas de inversiones que nunca llegan a ningún lado, mientras los niños de los grupos más pobres no se les puede garantizar una vida saludable plena al sufrir de enfermedades que actualmente ya son curables, pero que no es accesible para ellos. Sus fiestas van más allá de ser un simple espectáculo, son una parte fundamental de sus vidas, una manera en la que pueden mostrar quienes son de manera desinhibida. Durante días celebran los milagros y eucaristías referentes a sus santos. En este libro se conserva de manera infinita cada una de las costumbres de las fiestas chiapanecas. Ortega se relacionó con los campesinos en las comunidades, aprendió a cultivar la tierra, venerar a los muertos y a resistir junto a los moradores. El libro sirve como respuesta al miedo de muchos ancianos de las regiones, quienes temen que estas tradiciones se vayan con ellos. "Cuando muramos ya no habrá nada, los dioses tomarán su distancia".
Huixtán, Semana Santa
Tuxtla Chico, Celebración a San Pedro


San Andrés Larráinzar, Carnaval.
Tenejapa, Pocolum, Carnaval.
Suchiapa, Corpus Christi.

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