Joseph Nicéphore Niépce

Joseph Nicéphore Niépce



Nació en Chalon-sur Saône. Su padre era abogado y consejero del rey y recaudador de depósitos y consignaciones de Chalon-sur-Saône. Niépce empezaba sus estudios enfocándose en ciencias como la física y la química en el colegio hermanos Oratorios. Durante esta época comienza a utilizar el sobrenombre de Nicéphore en honor a Saint Nicéphore, la matriarca de Constantinopla del siglo XIX. Pero luego los abandonaría para entrar en la guardia nacional. Se unió al ejército revolucionario en 1792, pero luego dejó el servicio dos años después. Optó por establecerse en Niza, donde se casó y trabajó como administrador de distrito hasta 1795, cuando renunció a su cargo. En 1801, regresó a Chalon-sur-Saône con su familia para hacerse cargo de la herencia dejada por su padre, junto con su hermano. Ambos hermanos, con un gran interés por la ciencia y la ingeniería, inventarían el Pireolóforo, el primer motor de combustión interna del mundo, obteniendo una patente por una década, otorgada por Napoleón.


En 1818, Nicéphore, después de que su hermano viajara a Inglaterra, comenzó a explorar diferentes materiales para fijar imágenes en la cámara oscura. Comenzó a producir reproducciones de obras de arte utilizando la litografía, que es la impresión de dibujos o grabados con una plancha metálica. Fue durante este proceso cuando descubrió la sensibilidad a la luz. A partir de entonces, se enfocó en buscar materiales más eficientes: utilizó una cámara oscura con metales para obtener imágenes estáticas y examinó cómo la luz afectaba a los ácidos para comprender su descomposición. En 1822 logró reproducir dibujos utilizando soportes de fotograbado. El procedimiento implicaba hacer copias por contacto, donde aplicaba barniz en el reverso de un grabado para hacer el papel translúcido. Luego, colocaba el grabado en contacto con una placa de cobre recubierta de barniz. Lo provo con un retrato del Papa Pío VII.
Gracias a su gran insistencia, en 1826, logra la que es considerada con la primera fotografía conocida en el mundo: una vista desde el balcón de su casa. Esta imagen fue obtenida después de ocho horas de exposición en una cámara oscura que contenía una placa de metal recubierta de betún.

En 1827, logró producir las primeras imágenes positivas. Nombro a este proceso "heliografía".

Formó una sociedad con Louis Daguerre, este último lo convenció de no divulgar su descubrimiento hasta que el tiempo de exposición se redujera a 15 minutos. Daguerre, en 1839, patentó el invento de Niépce bajo su nombre, tiempo después de su fallecimiento. En 1841, Niépce, es reconocido como el inventor de la fotografía.

Niépce fue un visionario, y como se ve no solo en la fotografía, aunque fue su aporte más significativo al sentar las bases de lo que sería la fotografía moderna. Experimentó con una gran variedad de materiales y procesos, y fue esa perseverancia la que le llevó a lograr fijar una imagen. Siempre será recordado por su gran innovación, y la imagen de su balcón quedó inmortalizada en la historia del avance tecnológico y artístico.

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