Largometraje: 1809 y 1810 Mientras Llega el Día.

 

Ficha Técnica:

Titulo original: 1809-1810 Mientras Llega el Día

Producción: Lisandra Rivera

Dirección: Camilo Luzuriaga

País: Ecuador

Año: 2004

Duración: 100 min. 

Generó: Drama histórico - Siglo XIX

Dirección de fotografía: Daniel Andrade

Dirección de arte: Roberto Frisone 

Guión: Camilo Luzuriaga, Mauricio Samaniego

Escenografía: Alicia Herrera

Sinopsis:

Quito, 1809. El ejército real llega desde Lima para detener a los insurrectos que derrocaron sin armas al gobernante español. El bibliotecario de la ciudad huye, pero es apresado pese a la protección de su amante, quien debe sortear el asedio amoroso del jefe del ejército para tratar de salvarlo de la matanza de 1810, cuando fueron sacrificados casi 300 quiteños. Basada en el libro del literato cuencano Juan Valdano.



Informe:

Las películas pueden ser una gran ventana para explorar la historia, ya que ofrecen una forma única en la que experimentar visualmente los hechos; con locaciones, vestimentas, expresiones y costumbres con alto grado de realismo que rémora eras tan lejanas, pero volviéndolas a un plano presente en el que logramos conectar e identificarnos, y aún más si se tratan de adaptaciones de nuestros propios dramas históricos. Con esto es posible recrear momentos históricos tan maravillosos, como tan trágicos.

1809-1810 va más por lo segundo, una película que adapta ese primer aviso de independencia de parte de los quiteños que es aplastado por la colonia española en menos de un año, y donde se encarcela a todos los responsables. Es interesante este tema del encarcelamiento, pues es la situación que comparten los protagonistas de esta historia, ni siquiera importa el alto rango que posean, desde el bibliotecario Pedro Matías Ampudio y Judit la hija del pintor, hasta el propio coronel Manuel con el deber de restablecer el orden, todos terminan presos, y no necesariamente detrás de unos barrotes, a la espera de ese día, ese fatídico y sangriento desenlace.

Dentro existe una historia de amor, pero que involucra a tres personas. El amor surge primero entre Pedro y su estudiante Judit, quien es conducida por su profesor en este camino a la independencia, un camino alentador para alguien que ha sido presa hasta de un matrimonio con un hombre completamente loco. Pero es un amor que debe permanecer oculto, pues, el tercer involucrado no lo permitiría, el coronel, quien se enamoró de Judit.

El personaje del coronel termina siendo de los más interesantes, no solo por la interpretación de Gonzalo, sino también por la parte vulnerable del personaje, es un soldado que viene a poner el orden, con decisiones drásticas de encarcelar a todos y privarlos de cualquier visita con sus seres cercanos, al igual que cazar ferozmente a los restantes, pero cae preso del amor no correspondido por Judit, él cree tenerlo todo bajo control, pero opuestamente a su deseo sus acciones terminan alejando a un más a la mujer. Llega hasta el punto en el que, por medio de chantaje, abusa de Judit, pero este placer no es suficiente para él, quiere que sus sentimientos sean devueltos, pero al final queda claro que eso nunca pasara, no solo al ser testigo de la masacre que provoco, con un buen recurso de parte de la película con El Loco Manchego y el conteo de muertos en el que incluso nosotros somos testigos de la magnitud de sus actos, también porque recibe no más que desprecio de la mujer que amo, un desprecio que le duele.

Algo de destacar es la representación de la de en ese entonces La Real Audiencia de Quito. Se utilizaron locaciones reales y redecoraron para la ambientación, según algunas declaraciones de los actores, esto les ayudó a desempañar con más naturalidad sus papeles. Concuerdo completamente que mucha de nuestra arquitectura colonial, incluso a más de 200 años de su construcción, sigue evocando ese sentimiento nostálgico en nosotros.

En conclusión, fue una película que me gustó. La adaptación de un drama histórico tan desafortunado me parece preciso, también me gustan las relaciones que existen entre los personajes y los recursos que se utilizan para narrar, como la decapitación de corderos o la pintura del coronel. Sin embargo, me siento algo tibio frente al que sería el protagonista, Pedro Matías. Logré sentirme más conectado con Judit y Arredondo, que, con el bibliotecario. No creo que se deba a problemas de interpretación, tal vez se deba al gran número de personajes que opacan un poco al protagonista. Aun así, logro mantener mi atención y elevo mi interés por la historia y hechos ocurridos en mi ciudad.  




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