Manuel Álvarez Bravo
Nació el 4 de febrero de 1902, en la ciudad de México. El gusto de la fotografía nacería gracias a su padre, quien era un aficionado a la misma.
A los 13 años tendría que suspender sus estudios por el fallecimiento de su padre, tiempo después los retomaría y ganaría el sustento como contador.
En 1917 asistiría a la clase nocturnas de literatura y música en la Academia de San Carlos, pero esto no lo distanciaría de la fotografía, pues conseguiría una cámara de daguerrotipo con la que haría tomas, al igual que un cuarto de revelado improvisado en la cocina. Unos años después contrae matrimonio con Martínez de Anda, otra destacada fotógrafa, y se muda a Oaxaca.
En 1929 sería reconocido al ser ganador en un concurso local. Ese mismo año participó en una exposición colectiva dentro del Palacio de Bellas Artes. Empezaría a codearse con grandes figuras como Tina Modotti y Edward Weston, este último lo homenajearía. Mientras que Modotti lo presentaría a grandes figuras mexicanas como a Diego Rivera y también a Frances Toor de la revista Mexican Folkways, en la que trabajaría.
Al recorrer las calle de México, Manuel Álvarez Bravo, crea un registro cultural que forma, incluso en la actualidad, parte del alma de sus habitantes. Donde lo real se mezcla con lo fantástico en lo cotidiano, gracias a su gran ojo, crea imágenes poderosas que no dejan indiferente a nadie. Su obra tuvo tal alcance que llego a exponer junto al maestro Henri Cartier-Bresson, en 1935, en el Palacio de Bellas Artes. Fallece en 2002, a los cien años, en su querido México dejando tras de el una obra perfectamente acabada.
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